Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, señalados como los organizadores de encuentros VIP con deportistas, declararon ante la Fiscalía de Milán.
El escándalo que sacude al deporte italiano sumó este martes un nuevo capítulo con las declaraciones de Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, la llamada “pareja diabólica” acusada de liderar una presunta red de prostitución que organizaba fiestas privadas con futbolistas y reconocidos deportistas como invitados.
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Ambos declararon ante la Fiscalía de Milán, donde intentaron despegarse de las acusaciones y aseguraron que todo se trataba simplemente de encuentros sociales para clientes de alto poder adquisitivo.
“Ninguna actividad ilegal, solo veladas sociales sencillas para clientes adinerados”, afirmaron, según reveló su abogado en diálogo con La Gazzetta dello Sport.
La causa tomó una enorme repercusión en Italia por la presunta participación de figuras del fútbol y otros deportistas en eventos exclusivos donde, según la investigación judicial, también había prostitución y consumo de sustancias.
El defensor de Buttini y Ronchi amplió la postura de sus clientes con una declaración que rápidamente generó polémica en medios y redes sociales.
“Dieron explicaciones técnicas y fueron muy precisos. La Dra. Ronchi es licenciada en economía y Buttini es topógrafo. Empezaron de cero y crearon un mundo que gira en torno a lo efímero, con una clientela que gasta seis o siete mil euros en botellas de vino”, explicó.
Y agregó una frase que provocó fuerte repercusión: “Cosas que son perfectamente normales para ellos, igual que es normal para nosotros ir de compras al supermercado”.
Las palabras fueron replicadas por numerosos medios italianos y despertaron críticas por el tono utilizado en medio de una causa judicial de alto impacto.

La investigación está encabezada por el Tribunal de Milán junto a la Guardia di Finanza, que sostiene que la organización operaba bajo la fachada de una agencia de servicios de lujo.
En apariencia, ofrecían experiencias VIP y acceso a espacios exclusivos como JustMe Milano, pero en paralelo coordinaban encuentros privados que incluían prostitución y hasta suministro de sustancias como el óxido nitroso, conocido popularmente como “gas de la risa”.
Según la causa, las mujeres eran captadas a través de redes sociales, especialmente Instagram, donde se mostraba una vida de lujo con fotos junto a celebridades y deportistas.
Luego, debían participar de reuniones privadas y entregar parte de sus ganancias, además de costear su propio alojamiento.
Buttini y Ronchi fueron detenidos por orden de la jueza Chiara Valori, acusados de explotación de la prostitución y lavado de dinero.
Durante los operativos, las autoridades secuestraron más de 1,2 millones de euros, además de avanzar con escuchas judiciales que revelaron pedidos de drogas durante las fiestas y situaciones delicadas.
Entre los testimonios que más impactaron aparece el de una mujer que aseguró haber quedado embarazada tras un encuentro con un futbolista, lo que profundizó aún más el escándalo.
La investigación sigue avanzando y no se descarta que nuevas figuras del deporte queden salpicadas en una causa que ya genera enorme repercusión en toda Europa.