La expulsión de Martiniano Arrieta marcó un antes y un después en la caída y condicionó el futuro argentino en el torneo.
El partido entre Los Pumas 7s y Sudáfrica 7s en el Seven de Hong Kong tuvo un quiebre claro y determinante: el tackle antideportivo de Martiniano Arrieta que derivó en su expulsión y dejó al equipo argentino completamente expuesto.
La jugada se produjo en el primer tiempo, cuando el tucumano Martiniano Arrieta impactó de manera peligrosa sobre Zain Davids en una acción que fue rápidamente sancionada con tarjeta roja. La decisión arbitral no dejó lugar a dudas: el contacto fue considerado de alto riesgo y obligó a Argentina a jugar con uno menos durante gran parte del encuentro.
Hasta ese momento, el desarrollo ya era adverso, pero la expulsión terminó de inclinar la balanza. Los dirigidos por Santiago Gómez Cora no solo perdieron un hombre, sino también estructura y orden defensivo, dos aspectos clave en el rugby seven, donde los espacios se pagan caro.
A partir de allí, el dominio sudafricano fue absoluto. Los Blitzboks aprovecharon la superioridad numérica y golpearon sin resistencia, ampliando la diferencia con tries consecutivos hasta sellar el contundente 38-0 final, un resultado que tuvo como origen directo aquella acción sancionada.
Más allá del marcador, el impacto del tackle antideportivo fue mucho más profundo. La derrota dejó a Los Pumas 7s en el tercer lugar del grupo, obligándolos a enfrentar a un rival de peso como Fiji 7s en los playoffs, en un cruce mucho más exigente de lo esperado.
En un torneo de márgenes tan finos como el seven, una sola acción puede cambiarlo todo. Y en Hong Kong, ese momento fue el tackle de Arrieta que terminó condicionando no solo un partido, sino también el camino argentino en la competencia.