Este miércoles, Israel ejecutó su mayor operación de la guerra sobre la capital libanesa. Trump confirmó que el grupo terrorista no forma parte de la tregua de dos semanas con Teherán.
El presidente estadounidense Donald Trump confirmó el miércoles que el Líbano y Hezbollah no forman parte del acuerdo de alto el fuego de dos semanas alcanzado entre Estados Unidos e Irán, horas antes de que Israel lanzara su mayor ataque coordinado de la guerra sobre Beirut, donde las autoridades locales reportan víctimas mortales y un gran número de personas heridas en zonas residenciales y comerciales del centro de la capital libanesa.
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Sobre este conflicto, Trump dijo a PBS al ser consultado sobre el tema: “Sí, no estaba incluido en el acuerdo”. Cuando se le preguntó por qué, el mandatario respondió: “Por Hezbollah. No estaban incluidos en el acuerdo. Eso también se resolverá.” Al ser consultado sobre los ataques israelíes en curso, Trump los minimizó: “Es una escaramuza separada.”
La declaración de Trump contradijo directamente la postura de Pakistán, uno de los mediadores clave del acuerdo, que sostuvo desde el inicio que la tregua incluía el frente libanés. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu había anticipado la posición de Washington desde la madrugada al afirmar que la campaña contra Hezbollah continuaría sin interrupciones, y el ejército israelí lo reiteró en un comunicado: “La operación en el Líbano continúa, el alto el fuego no se aplica en el Líbano.”
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Poco después de las 2 de la tarde hora local, Israel ejecutó lo que su propio ejército describió como el mayor ataque coordinado de la guerra, impactando más de 100 objetivos de Hezbollah en menos de diez minutos en Beirut, el sur del Líbano y el valle de la Bekaa.
El Ministerio de Salud libanés informó decenas de muertos y cientos de heridos en una estimación preliminar. Columnas de humo negro se elevaron sobre varios puntos de la capital costera, donde una gran cantidad de desplazados por la guerra habían encontrado refugio.
Periodistas de AP observaron cuerpos carbonizados en vehículos y en la calle en una de las intersecciones más transitadas de Beirut, en el barrio de Corniche al Mazraa, una zona mixta residencial y comercial. Edificios de apartamentos fueron alcanzados. Equipos de rescate utilizaron montacargas para remover escombros humeantes en busca de sobrevivientes.
La ministra de Asuntos Sociales del Líbano, Haneed Sayed, calificó los ataques de “punto de inflexión muy peligroso” en una entrevista con AP. “Estos ataques están ahora en el corazón de Beirut. La mitad de los desplazados internos están en Beirut, en esta zona”, dijo. El primer ministro libanés Nawaf Salam acusó a Israel de escalar en el momento en que funcionarios libaneses buscaban negociar una solución, golpeando zonas civiles “con total desprecio por los principios del derecho internacional”. El presidente libanés Joseph Aoun calificó los ataques de “bárbaros”.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió al líder de Hezbollah, Naim Kassem, que “le llegará su turno”, en referencia al asesinato en 2024 del anterior líder del grupo, Hassan Nasrallah. Katz describió los ataques del miércoles como el mayor golpe contra Hezbollah desde el ataque que hizo explotar los buscapersonas de cientos de sus miembros en septiembre de 2024.
Un funcionario de Hezbollah dijo a AP, bajo condición de anonimato, que el grupo estaba dando tiempo a los mediadores para asegurar un alto el fuego en el Líbano, pero aclaró que “no hemos anunciado nuestra adhesión al alto el fuego dado que los israelíes no lo están respetando”. El funcionario advirtió además que el grupo no aceptará volver a la situación previa al 2 de marzo, cuando Israel llevaba a cabo ataques casi diarios pese a que un alto el fuego estaba nominalmente en vigor.
Temprano en la mañana, antes de los ataques, muchos desplazados que dormían en tiendas en las calles de Beirut y en la ciudad costera de Sidón habían comenzado a empacar sus pertenencias para regresar a sus hogares tras el anuncio del alto el fuego. Horas después, familias en un campamento de desplazados en la costanera de Beirut expresaban confusión y desesperación. “Ya no podemos más, durmiendo en una carpa, sin poder ducharnos, con tanta incertidumbre”, dijo Fadi Zaydan, de 35 años, que había preparado su regreso a la ciudad sureña de Nabatieh antes de decidir esperar en Sidón.
Desde que Israel lanzó su operación terrestre en el Líbano el 2 de marzo, los ataques aéreos israelíes han matado a más de 1.530 personas, entre ellas más de 100 mujeres y 130 niños, y han desplazado a más de un millón de personas.