A cara tapada y en menos de un minuto, un delincuente ingresó a una vivienda en el barrio Ramón Carrillo y escapó con el costoso rodado.
A plena luz, con total impunidad un delincuente irrumpió la tranquilidad del barrio Ramón Carrillo tras un episodio de inseguridad que indigna a los vecinos. No hubo forcejeos, ni ruidos extraños; solo la precisión de un malviviente que parece conocer a la perfección los tiempos de la siesta santiagueña.
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El cronómetro marcó apenas unos segundos, tiempo suficiente para que el audaz delincuente —que cubrió su rostro con sigilo para burlar la identificación— ingresara a una propiedad y se hiciera con una bicicleta Venzo negra, valuada en más de $250.000.
El dueño de casa descubrió el vacío en su patio recién por la tarde. Al acudir al registro de las cámaras de seguridad, se topó con la cruda realidad: mientras la familia descansaba, un extraño recorría su hogar. El mismo actuó con el rostro cubierto, moviéndose con la agilidad de quien ya tiene el golpe estudiado, y tan rápido como entró, desapareció con el rodado de alta gama, perdiéndose en las calles del barrio.
Con la prueba del delito en sus manos, el damnificado acudió a la Comisaría 41. La filmación, que ya circula en redes sociales y genera bronca entre los vecinos, es ahora la pieza clave de la investigación policial.
"La impunidad es total. Entran a tu casa como si fuera de ellos y a plena luz del día", expresó un allegado a la familia.
La policía de Añatuya ya inició el rastrillaje y el análisis de cámaras perimetrales para reconstruir la ruta de escape del delincuente y recuperar el costoso rodado antes de que sea "reducido" en el mercado negro.