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Opinión y Actualidad

Crítica de "Te van a matar"

Kirill Sokolov firma este juego delirante y disfrutón, una especie de 'Criadas y señoras' en el edificio Dakota de 'La semilla del diablo', protagonizado por Zazie Beetz, Myha'la Herrold, Paterson Joseph, Tom Felton y Heather Graham.

Hoy 07:07

Por Fausto Fernández
Para Fotogramas

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Tenía que pasar, por fortuna, y mejor que haya sido de esta manera tan zumbada y zumbona, hasta el culo de fentanilo y de feromonas blaxploit: 'Los pecadores (Sinners)' sampleada con fuego infernal y cambiando vampiros bluegrass por satanistas fans de Giorgio Moroder. Por descontado que el exabrupto social está presente, escupido a la cara de los espectadores como los intertítulos viscosos y animados que van puntuando la acción como en las páginas de presentación de las historietas de terror de la editorial E.C., o en las historias cruzadas de 'Freaky Tales', ese nutritivo sucedáneo de 'Pulp Fiction' que viraba del thriller al fantastique con idéntica fuerza bruta como hace 'Te van a matar'.

Cine social sin filtros y a saco, sin metáforas o excusas rebuscadas: la explotación laboral de las limpiadoras afroamericanas del hotel Virgil (regido y habitado por blancos) es el primer peaje hacia el sacrificio que asegure la inmortalidad de la raza aria. Precisamente era eso lo que necesitábamos: 'Criadas y señoras' en el edificio Dakota de 'La semilla del diablo' o en el surrealista y bizarro condominio de 'La centinela', tan cartoon y tan retablos de El Bosco como es el Tex Avery barroco visual que Kirill Sokolov, el nuevo ruso blanco loco en la órbita de Timur Bekmambetov, ha decidido que sea su satánica tabla de carnicero.

La sutileza, gracias a Lucifer, no es el fuerte de 'Te van a matar': una sucesión de escabechinas, a cada cual más burra, sin otra finalidad y sentido que pasar de pantalla tratando de sobrevivir a las hordas de satanistas basura blanca, quienes no se lo van a poner nada fácil a esta, desde ya icónica, Foxy Brown blandiendo un hacha flamígera, súper choni y súper Vixen a la que Zazie Beetz presta toda la energía diabólica y destroyer que la película demandaba.

Entra muy pronto, y rápido, en harina (blanca como el duelo nevado en el clímax final) la película con un primer ataque en grupo descontrolado en donde Sokolov pone sobre aviso al respetable de que esto va de la forma sobre el contenido: toda la secuencia vista desde la perspectiva de un cuchillo, un ejercicio de estilo, por la cara, que mete a los espectadores dentro del juego delirante y disfrutón que es 'Te van a matar'.

Desde que Bruce Campbell fuera zarandeado, golpeado, arrastrado y puteado por demonios a los que eliminaba con una sierra mecánica en la trilogía 'Evil Dead' original, que no se revivía en la gran pantalla la sensación de desmadre gore y baño de sangre reconfortante que Sam Raimi patentó. Raimi está presente en cada fotograma del film, en cada encuadre imposible y en cada escalón hacia la demencia paroxística, valores estos que pueden perjudicar seriamente la salud de público y crítica repipis.

Como en 'Los pecadores (Sinners)', la película de Kirill Sokolov gira hacia lo fantástico de golpe, pero en el caso de esta última sin nada detrás de ello, salvo quizá la inmortalidad equivalente a un activo del capitalismo, y ese giro es tirándose de cabeza, lanzándose a una piscina vacía de dobles sentidos pero llena de diversión. Pone toda la carne (literalmente) en el asador (literalmente) sin ningún sentido de la medida, sobre todo cuando el nonsense de los servidores de Satanás estalla en su cómica, y raiminiana, locura recurrente.

One woman show (aunque el personaje de Maria, la hermana, parece pedir una película en solitario), 'Te van a matar' es el sueño húmedo, tampones ensangrentados, de Russ Meyer y Jack Hill. Es la consecuencia lógica, en la bendita ilógica del cine de género, de lo que aquellos adolescentes de 'El diablo metió la mano' abrieron: una puerta al Infierno que, lógicamente, era el de crecer hasta convertirse en adultos pijos vendiendo su alma en plena hecatombe del proletariado. Siempre nos quedará blandir un hacha en llamas. O aplaudir propuestas como 'Te van a matar'. De aburrimiento no será.