El presidente de Venezuela capturado por la fuerza de tropas estadounidenses en una incursión militar en Caracas a principios de enero afronta un juicio.
El juez neoyorquino encargado del proceso contra el depuesto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, descartó este jueves desestimar el caso, tal como pedían sus abogados.
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“No voy a desestimar el caso”, aseveró el magistrado Alvin Hellerstein, de 92 años, en la segunda audiencia contra los exlíderes del chavismo, quienes están acusados por la Justicia estadounidense de cargos relacionados con narcotráfico y corrupción.
No obstante, Hellerstein aún tiene que confirmar su decisión de manera oficial.
Maduro entró a la sala del tribunal con una sonrisa y dando los buenos días a su equipo legal. Lucía el pelo canoso y parecía más delgado y serio que en la primera audiencia, celebrada el pasado enero, al igual que Flores, según el diario venezolano El Nacional.
Los abogados mencionaron que Flores estaba mal de salud y pendiente del resultado de un ecocardiograma.
La defensa de Flores y Maduro, capturados en Caracas el 3 de enero por tropas estadounidenses, pidió en febrero desestimar el caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) le negara a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos de los venezolanos.
Tanto Maduro como el gobierno venezolano están sujetos a sanciones de Estados Unidos, por lo que uno de los abogados, Barry Pollack, solicitó ese permiso a la OFAC, pero menos de tres horas después la agencia emitió una licencia enmendada que bloquea la transacción, según denunció.
Por su parte, el fiscal adjunto de Estados Unidos, Kyle Wirshba, alegó al juez que el gobierno estadounidense debería poder “utilizar sanciones para influir en la política exterior o la seguridad nacional”.
Wirshba también aseguró que los acusados están “saqueando la riqueza de Venezuela” y que “permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones” impuestas por Estados Unidos.
Sin embargo, el juez Hellerstein respondió que, dado que Maduro y Flores están detenidos, “no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”, y recalcó que “las cosas han cambiado en Venezuela”.
Desde la captura de Maduro, el pasado 3 de enero en Caracas y su posterior traslado a Nueva York, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump y la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, han acercado posiciones. A principios de marzo, ambos restablecieron las relaciones diplomáticas, rotas desde 2019.
Cargos por narcoterrorismo
Maduro está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos; y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Flores, por su parte, está acusada de otros cuatro cargos relacionados: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
En su primera comparecencia, Maduro se declaró “no culpable” y se definió a sí mismo como un “prisionero de guerra”.