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El River de Coudet sumó otra victoria en el Monumental ante Sarmiento de Junín

El Millonario confirma su levantada con una nueva victoria en condición de local por 2 a 0 por la fecha 11 de la Zona B del Torneo Apertura.

15/03/2026

El River Plate del Eduardo Coudet empieza a construirse sobre una base clara: los triunfos. Todavía no es una máquina ni mucho menos —algo lógico en un ciclo que apenas lleva once días—, pero el equipo volvió a ganar, esta vez 2-0 ante Sarmiento de Junín en el Estadio Monumental, y eso le permite comenzar a acomodarse.

El partido no fue brillante. River tuvo pasajes de fútbol espeso y lento, con dificultades para generar juego y con varios momentos en los que el equipo cayó en la monotonía. Sin embargo, mostró algo que en los últimos meses parecía faltarle: fortaleza mental. En un encuentro que tiempo atrás podía terminar en empate o incluso en derrota, el equipo supo sostener la calma y quedarse con tres puntos importantes.

El triunfo también tiene valor desde lo anímico. River venía golpeado tras la salida de su entrenador histórico, Marcelo Gallardo, y necesitaba resultados para recuperar confianza. Con esta victoria, el conjunto de Núñez sumó su segundo éxito consecutivo —venía de vencer a Banfield—, algo que no ocurría desde abril y mayo del año pasado.

El encuentro se terminó de inclinar con la expulsión de Gabriel Díaz en Sarmiento. Con un jugador más y ya dominando la posesión, River encontró la apertura del marcador pocos minutos después, lo que prácticamente sentenció el trámite. Desde ese momento, el conjunto visitante se replegó y el equipo de Coudet manejó la pelota con comodidad.

Entre los puntos destacados aparecieron Ian Subiabre, que volvió a mostrar desequilibrio y aportó gol, y Gonzalo Montiel, siempre profundo por la banda derecha e incluso cerca de convertir con una definición de taco que recordó a las de Fernando Cavenaghi. También fue clave el tanto de Sebastián Driussi, que abrió el camino del triunfo.

De todos modos, la falta de ideas en ataque sigue siendo un punto a mejorar. Jugadores como Kendry Páez y Tomás Galván no lograron desnivelar con continuidad, y muchos de los intentos ofensivos terminaron en remates lejanos o centros fáciles para la defensa rival.

El ingreso de Freitas, en tanto, dejó una alternativa interesante. El joven se entendió bien con Driussi, algo que podría abrirle la puerta a una variante que Coudet ya mencionó varias veces: jugar con dos delanteros.

Puede que el funcionamiento todavía esté en construcción. Pero el nuevo River empieza a levantar cabeza y, por ahora, el ciclo del Chacho se apoya en una base simple y poderosa: ganar mientras el equipo se reconstruye. Y en un plantel que necesitaba recuperar confianza, eso vale mucho.