Cruzeiro y Atlético Mineiro definían al campeón del Campeonato Mineiro cuando todo terminó de la peor manera.
La final del Campeonato Mineiro terminó en un escándalo sin precedentes. El clásico entre Cruzeiro y Atlético Mineiro, disputado en el Estadio Mineirão de Belo Horizonte, finalizó con una batalla campal que dejó 23 expulsados, una cifra récord en el fútbol brasileño.
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El partido había terminado 1-0 a favor de Cruzeiro, pero el resultado quedó completamente eclipsado por la violencia que se desató en los minutos finales.
El conflicto se originó tras un fuerte cruce entre el mediocampista de Cruzeiro Christian y el arquero de Atlético Mineiro Everson.
El enfrentamiento pasó rápidamente de palabras a empujones y agresiones, lo que provocó que futbolistas de ambos equipos se sumaran a la discusión hasta convertir la escena en una pelea generalizada.
Las imágenes mostraron golpes, patadas y corridas a lo largo de todo el campo de juego, con prácticamente todos los jugadores involucrados.
Uno de los momentos más impactantes fue protagonizado por el defensor argentino Lucas Villalba, quien lanzó una patada voladora contra el delantero Hulk en medio del caos.
El árbitro Matheus Candacan no pudo controlar la situación durante el partido y, debido al desorden en el campo, tampoco logró mostrar tarjetas en ese momento.
Sin embargo, horas después dejó asentado en el acta 23 expulsiones:
La cifra se convirtió en un récord negativo en la historia del fútbol brasileño, superando las 22 expulsiones registradas en el partido entre Portuguesa y Botafogo durante el Torneo Río-São Paulo 1954.
Lo que debía ser una fiesta del clásico de Minas Gerais terminó así en uno de los episodios más violentos y caóticos del fútbol brasileño.