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Ojo con la chía: quiénes no deberían consumir las semillas

A pesar de sus múltiples beneficios para la salud, este superalimento puede ser perjudicial para ciertas personas; conocé los riesgos antes de incorporarlo a tu dieta.

Hoy 10:21

Las semillas de chía ganaron una notable popularidad en el ámbito de la alimentación saludable durante los últimos años, reconocidas por su alto valor nutricional y sus múltiples beneficios,  que van desde la prevención de enfermedades cardíacas hasta la  regulación del sistema digestivo. Sin embargo, este pequeño producto  natural, derivado de la Salvia hispánica, puede generar reacciones adversas o interferir con tratamientos médicos en determinados grupos de personas.

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La versatilidad de la chía permite su inclusión en diversas preparaciones,  como licuados, jugos, ensaladas y pastas. Es una fuente destacada de  fibra, ácidos grasos omega-3, magnesio, calcio y vitaminas. Además, se  le atribuyen acciones vasodilatadoras, antitrombóticas,  antiinflamatorias y un rol en el fortalecimiento de articulaciones,  músculos y huesos, e incluso en la pérdida de peso. No obstante,  precisamente por sus potentes propiedades, existen condiciones de salud  bajo las cuales su consumo debe ser evitado o, al menos, supervisado por  un profesional.


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Uno de los grupos en riesgo son las personas con hipertensión arterial  que están bajo tratamiento farmacológico. El consumo excesivo de  semillas de chía puede generar una reducción adicional de la presión  sanguínea, lo que podría disminuir la efectividad de los medicamentos  prescritos. Las propiedades intrínsecas de la chía son capaces de  incidir en los niveles de presión arterial, lo que hace imprescindible la moderacióny la consulta médica antes de su incorporación regular a la dieta.

Asimismo, quienes toman anticoagulantes  deben abstenerse de consumir chía. Este superalimento incrementa el  riesgo de hemorragias o sangrados, ya que puede interferir directamente  con la acción de estos fármacos. Esta interacción eleva la posibilidad  de sufrir complicaciones graves, por lo que la recomendación es clara:  evitar su ingesta y consultar con el médico tratante.

Finalmente, las personas con alergias a frutos secos o a plantas de la misma familia botánica de la chía  (Salvia hispánica) también deben evitar su consumo. Las reacciones  alérgicas a este tipo de alimentos pueden manifestarse con severidad, lo  que incluye síntomas como erupciones cutáneas, hinchazón o dificultad  para respirar. Es crucial estar alerta ante cualquier señal de alergia o  intolerancia y, en caso de presentarse, buscar atención médica de  inmediato para un diagnóstico y manejo adecuados. La precaución es la  clave para disfrutar de una dieta equilibrada y segura.

Cómo usar las semillas de chía
 

Las  semillas de chía son súper versátiles y se pueden usar tanto en  preparaciones dulces como saladas. Una de las formas más populares de  consumirlas es en budines de chía, que se preparan  hidratándolas en leche vegetal o animal durante varias horas hasta que  adquieren una textura gelatinosa. A esta base se le pueden sumar frutas  frescas, miel, cacao, yogur o manteca de frutos secos. También quedan  muy bien en batidos y licuados, ya sea enteras o molidas, lo que aporta fibra y una textura más espesa sin alterar demasiado el sabor.

En el terreno salado, la chía se puede incorporar a panes, galletas y crackers caseros, mezclándola con harinas o usándola como topping antes de la cocción. Otra preparación práctica es el “huevo de chía”,  que se obtiene al mezclar las semillas con agua y dejar reposar, ideal  como reemplazo del huevo en recetas veganas. Además, se pueden  espolvorear sobre ensaladas, sopas o platos de arroz y verduras, o  incluso usar en rebozados, sumando crocancia y un plus nutricional a las  comidas diarias.