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Opinión y Actualidad

La mejor respuesta al fuego empieza antes de la emergencia

En un escenario atravesado por el cambio climático y el avance del llamado “Piroceno”, el autor advierte que la Argentina continúa destinando la mayor parte de sus recursos a combatir incendios ya declarados, en lugar de invertir estratégicamente en prevención.

Hoy 06:44

Por Manuel Jaramillo, en La Nación

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Argentina cuenta con múltiples paisajes, relacionados con diversos ambientes y ecosistemas. En muchos casos esa riqueza natural ha tenido al fuego como uno de los factores que han marcado su evolución, su biodiversidad, su especiación y su resiliencia. No obstante, el efecto de las actividades humanas ha generado una alteración del paisaje natural que, en algunos casos, ha contribuido a la acumulación y aumento de la cantidad de combustible natural que potencia la manifestación de grandes incendios forestales y rurales. Este impacto negativo se vuelve aún más preocupante según un dato publicado recientemente por el programa Copernicus de la Unión Europea, que indica que durante el año 2025 el planeta alcanzó un aumento de 1,4 ºC en su temperatura media, comparado con la temperatura media previa al desarrollo industrial.

En este contexto de crisis climática, algunos científicos indican que estamos viviendo una nueva era a la que denominan “Piroceno”, definido como un período donde los incendios están sustituyendo a la humanidad en su papel de escultor de paisajes. En el Piroceno empiezan a ser más comunes los incendios clasificados como de “sexta generación”, es decir aquellos que se definen por su capacidad de modificar localmente las condiciones meteorológicas pudiendo derivar en tormentas de fuego, y que tienen un comportamiento tan impredecible que imposibilitan su extinción.

Según reportes del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF), en nuestro país se han quemado aproximadamente 2.000.000 de hectáreas desde noviembre de 2021, poco menos que la superficie de la provincia de Tucumán. En esos incendios fuimos testigos de como el fuego no sólo se llevaba a los bosques, a los pastizales, sino también a los animales silvestres y de granja que morían alcanzados por las llamas y el humo. Incendios que arrasaron alambrados, galpones, casas, infraestructura eléctrica y generaron miles de millones de dólares de pérdidas económicas y una fuerte demanda de inversión para su recuperación.

Este impacto ambiental, social y económico debería sin duda haber llamado la atención y convocar a reforzar la inversión en prevención y respuesta temprana por parte de las autoridades nacionales y provinciales responsables. Datos oficiales incompletos permiten inferir que el presupuesto nacional acumulado para el SNMF entre 2021 y 2025 se aproxima a 415 millones de dólares, que principalmente han cubierto gastos operativos orientados a controlar incendios una vez declarados, siendo esa la peor forma de invertir los recursos públicos. Análisis internacionales señalan que cada dólar invertido en prevención de incendios rurales y forestales puede ahorrar hasta 100 dólares que, de otra manera, deberían destinarse al control de incendios declarados, sin contemplar el costo económico y de tiempo necesario que implica restaurar la naturaleza y reconstruir la infraestructura afectada por el fuego.

Mientras la Patagonia sigue ardiendo, en una temporada de incendios que por las condiciones climáticas amenaza ser de las más complejas de la historia, es necesario implementar la emergencia ígnea declarada por el Poder Ejecutivo para agilizar todos los recursos disponibles para el control de los incendios y para asegurar la seguridad de los combatientes y de la población. Cuando la tragedia termine, será momento de cuantificar los daños, apoyar a los damnificados, diseñar estrategias de restauración y, sobre todo, planificar, presupuestar y ejecutar una adecuada estrategia de prevención de incendios forestales y rurales en todo el país.

En un contexto de cambio climático es necesario adaptar nuestro comportamiento, nuestras prácticas productivas, nuestro modelo de desarrollo y nuestra legislación. El Piroceno está aquí: es momento de reforzar la inversión en prevención de incendios forestales, para evitar que en los próximos años debamos declarar nuevas emergencias ígneas en diferentes partes del país.