A eso se suma la posición del casquillo, encontrada en una dirección que no coincide con la expulsión natural del arma, y los recibos del arma y las balas cuidadosamente guardados en sus bolsillos. Para el equipo, son signos de una posible puesta en escena.
Los diez hallazgos que contradicen la versión oficial del suicidio
En su informe, los forenses enumeran diez puntos que, según sostienen, contradicen la versión oficial de suicidio. Esto es lo que remarcaron:

1. Necrosis orgánica por hipoxia: Detectaron necrosis en el cerebro y el hígado, un cuadro compatible con una sobredosis por falta prolongada de oxígeno. Para el equipo, esos signos no encajan con una muerte instantánea por disparo.
2. Incapacidad física por exceso de heroína: Cobain tenía en sangre una concentración diez veces superior a la dosis letal. Según los expertos, habría entrado en coma casi inmediato, sin posibilidad de sostener ni disparar un arma de casi tres kilos.
3. La mano sin manchas de sangre: La izquierda que sostenía el arma no tenía manchas visibles de sangre ni tejido. En un disparo de esas características, afirman, eso sería físicamente imposible.
4. El kit de heroína prolijo: Las jeringas estaban tapadas y el equipo guardado. Para los investigadores, alguien en medio de una sobredosis fulminante no tiene margen para ordenar la escena.
5. El casquillo fuera de lugar: Fue hallado en una dirección que no coincide con la expulsión natural del arma. Eso abre dos hipótesis: fue movido o el disparo ocurrió en otra posición.
6. Sin sangre en las vías respiratorias: La autopsia no registró rastros en el tracto respiratorio, algo habitual cuando el corazón sigue latiendo tras un disparo en la cabeza. El dato refuerza la teoría de que el sistema circulatorio ya estaba colapsado por la droga.
7. Huella de contacto pasivo: El informe sugiere que la mano fue colocada sobre la escopeta después de la muerte. Los patrones de tinción indicarían una “transferencia” y no una sujeción activa al momento del disparo.
8. Mancha en la camisa: Se detectó sangre en la parte inferior de la prenda que, según el análisis, solo pudo formarse si el cuerpo estuvo erguido y con la cabeza inclinada antes de la posición final en la que fue encontrado.
9. Indicios de puesta en escena: Recibos del arma y de las balas meticulosamente guardados en los bolsillos y cartuchos alineados a sus pies. Para Wilkins, una escena “preparada para una película”.
10. La nota bajo sospecha: Las últimas cuatro líneas —las únicas que hablan explícitamente de muerte— presentan diferencias de tamaño, presión y trazo respecto al resto del texto, donde el músico se refería a dejar Nirvana. Para los peritos, esa inconsistencia no es menor.
Por ahora, las autoridades de Seattle no anunciaron la reapertura del caso. La versión oficial sigue siendo la misma que hace 32 años y el caso permanece legalmente cerrado como suicidio.
La investigadora Michelle Wilkins y su equipo aclararon que el objetivo de su reporte es lograr transparencia.
“Si nos equivocamos demuéstrennoslo. Eso es todo lo que pedimos”, manifestó. El informe quedará por el momento como una pieza de investigación privada que alimenta las dudas sobre la muerte de una de las mayores leyendas de la historia del rock.
