En pocos pasos y con materiales que ya tenés en casa, podés reutilizar una lata y crear un ahuyentador práctico y seguro.
Durante el verano, la presencia de mosquitos dentro de casa suele volverse un problema cotidiano. Si bien existen productos industriales para combatirlos, también hay trucos caseros, económicos y reutilizables que permiten mantenerlos alejados sin recurrir a químicos.
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Uno de ellos aprovecha un objeto que casi siempre termina en la basura: la lata de dulce de membrillo o batata. Con una mínima adaptación, puede convertirse en un portaespirales casero, ideal tanto para usar en el interior del hogar como en patios, balcones o jardines.
El procedimiento es sencillo y no requiere herramientas especiales. En pocos pasos, la tapa de la lata puede transformarse en un soporte resistente y funcional:
Este sistema permite que el espiral se consuma de manera segura, evitando que las cenizas caigan al piso o sobre otras superficies.
El metal de la tapa ofrece varias ventajas frente a otros recipientes improvisados:
Además, al tratarse de un elemento reutilizado, es una opción ecológica y económica.
Si querés darle un toque decorativo, podés pintar la tapa o agregar detalles para que combine con el ambiente. Incluso, si necesitás más de un portaespirales, también podés recortar la base de la lata y repetir el procedimiento, logrando varios soportes con un solo envase.