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Opinión y Actualidad

El diablo metió la cola: Massa, Lavagna y el regreso de la desconfianza en las estadísticas

El gobierno cree que Marco Lavagna, exdirector del Indec y hombre de Massa, conspiró para dañar su credibilidad. La teoría: Massa estaría preocupado por el avance de las causas sobre los dólares del cepo y activó la “Operación Indec”.

Hoy 06:43

Por Jonatan Viale, en TN

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Y en el medio del veranito apareció una mano negra. Viste que en el gobierno son bastante fanáticos de las teorías conspirativas. ¿Qué piensan? Que el diablo metió la cola.

Veníamos atravesando un verano relativamente tranquilo hasta que se metieron con el INDEC. ¿La explicación oficial? “El cambio de medición se hace cuando termine el proceso de desinflación”. ¿La explicación paraoficial? Sergio Tomás Massa.

Lo que dice la periodista Cristina Pérez es efectivamente lo que piensa el presidente: Marco Lavagna, hasta el lunes director del INDEC, fue o sigue siendo un hombre de máxima confianza de Sergio Massa.

La pregunta es: ¿Recién ahora se dieron cuenta? ¿Cómo el gobierno tardó 26 meses en darse cuenta de que tenía un supuesto infiltrado? De nuevo, la relación entre Massa y Lavagna es bastante obvia y nunca se ocultó.

Bueno, no estamos descubriendo nada. Marco Lavagna nace políticamente en el Frente Renovador de Sergio Massa. Y el presidente Milei lo sabía cuando le pidió que continuara en el INDEC. Pero en el gobierno están convencidos de que todo esto fue una maniobra oscura para lastimar su credibilidad.

Pregunta: ¿Tiene sustento que Massa esté sumamente preocupado y quiera hacer daño? Pensemos un poco. El 3 de enero, Ricardo Roa tituló: “Estafas con los dólares del cepo y en la AFA: las balas le pican cerca a Massa”. El 4 de enero, Morales Solá escribió: “Quizás dentro de poco se hablará más de Alberto Fernández y, sobre todo, de Sergio Massa que de la AFA y de su mandamás Claudio ‘Chiqui’ Tapia”.

¿A qué se refieren? A los dólares que supuestamente regaló Sergio Massa cuando fue ministro de Economía. ¿Cuánto estaba el dólar el último día de Alberto Fernández? $368 el dólar oficial, $990 el dólar blue. Quiere decir que la brecha era del 170%.

¿Qué hacía el gobierno de Alberto, Cristina Kirchner y Massa? Les habilitaba solamente a sus amigos la importación de productos al tipo de cambio oficial. ¿Qué se sospecha? Que había falsas importaciones. Que una empresa de zapatos decía que importaba 10.000 pares de zapatos de Brasil cuando en realidad importaba 1000.

Entonces compraba millones de dólares al tipo de cambio oficial. Entonces, se daba vuelta y los vendía a tipo de cambio blue. O sea, se forraron en plata sin hacer absolutamente nada. Esto lo avisó Patricia Bullrich en el debate presidencial.

“Tongolini” es una referencia para Matías Tombolini. Matías Tombolini era el secretario de Comercio de Massa. El hombre que autorizaba los permisos de importación llamados “SIRA”.

Es más, Guillermo Francos, siendo jefe de Gabinete, le dijo en una entrevista en Radio Rivadavia a Guada Vázquez que se pagaron coimas para que Sergio Massa habilitara estas “SIRA”.

Muchos creen que Massa está preocupado por el avance de esta causa. Y en consecuencia activó la “Operación INDEC”. Todo puede ser. Pero también es cierto que el gobierno se pega un tiro en el pie absolutamente innecesario.

Era obvio que suspender una nueva medición de inflación por decisión presidencial iba a generar una polémica enorme. Entonces, es un error muy delicado generar una crisis de credibilidad. El INDEC es más valioso cuando es más autónomo. Y, lamentablemente, el daño reputacional ya está hecho.

Mucho más teniendo en cuenta que venimos de psicópatas que destruyeron ese INDEC. Esto hicieron con el INDEC los mismos que hoy dan clases de rigurosidad estadística. Hernán Lorenzino, ministro de Economía de Cristina, tuvo un ataque de pánico en el medio de la entrevista porque no podía responder cuál era la inflación y dijo: “Me quiero ir”.

Después, le preguntaron a Kicillof cuánto era la pobreza y tampoco lo pudo responder. Estos muchachos ahora enseñan sobre estadística pública.

Dicho esto, resulta imperativo que el gobierno no se regale. El año pasado, también en febrero, comenzó una colección de tiros en el pie: Libra, Spagnuolo, Garrahan, Espert. Eso terminó con una derrota catastrófica en la Provincia de Buenos Aires. Y eso terminó con una remontada espectacular a nivel nacional.

Bueno, no hay necesidad de autoflagelarse. No hay necesidad de autoboicotearse. De verdad, no hace falta hacerse daño.

Piensen que el peronismo siempre está esperando el momento adecuado para hacer daño. Según Aníbal Fernández, lo que se viene ahora es devaluación, espiral inflacionaria, estallido social. Siguen jugando a que todo explote por el aire. Siguen con el “Teorema Albistur”.

Bueno, esta mañana, Pablo Moyano llamó a que la CGT salga a la calle masivamente el viernes. Y ahí van los muchachos de la CGT en busca del cuarto paro general. ¿Cuál es el laburo de la CGT? Joderle la vida al laburante.

Por eso digo, el diablo está siempre listo para meter la cola. Justamente por eso no se metan en su arco las pelotas que se van afuera.

Decía San Agustín: “Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico”. Muchas veces el problema no es el enemigo sino uno mismo.

Opiniones libres; hechos sagrados.