El calor, el aire acondicionado y la deshidratación pueden agravar la sequedad ocular. Qué síntomas tener en cuenta y cómo proteger la salud visual.
El verano suele asociarse con descanso, aire libre y bienestar. Sin embargo, para muchas personas, también puede traer molestias persistentes en los ojos: ardor, picazón, enrojecimiento o sensación de arena. Se trata del síndrome de ojo seco, una afección frecuente que puede intensificarse con los cambios estacionales y ciertos hábitos propios de esta época del año.
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“La sequedad ocular aparece cuando los ojos no producen suficientes lágrimas o cuando la película lagrimal se evapora demasiado rápido”, explica Florencia Valvecchia, médica especialista en Oftalmología (M.N. 113603), subespecialista en superficie ocular e infectología, miembro del Consejo Argentino de Oftalmología y profesional del Centro de Ojos Quilmes. “Las lágrimas no solo hidratan: también protegen al ojo de bacterias, polvo, polen y otros agentes irritantes”.
Las lágrimas están formadas por distintos componentes que deben mantenerse en equilibrio. Cuando ese sistema falla, la superficie ocular queda expuesta y aparecen los síntomas.
Según el Consejo Argentino de Oftalmología, los signos más frecuentes del ojo seco incluyen:
“Muchas personas minimizan estos síntomas o los naturalizan, pero cuando persisten pueden afectar seriamente la calidad de vida”, advierte Valvecchia. “Leer, manejar, usar pantallas o incluso estar al aire libre puede volverse incómodo”.
Si bien algunos estudios muestran que el aire cálido y húmedo del verano puede aliviar ciertos casos, la realidad es que los ambientes cerrados y los hábitos cotidianos suelen contrarrestar ese beneficio natural.
Durante los meses de calor, hay factores específicos que pueden empeorar la sequedad ocular:
La buena noticia es que hay medidas simples y efectivas para proteger la salud ocular durante esta época:
“Las gotas lubricantes alivian, pero no siempre alcanzan”, aclara Valvecchia. “Si los síntomas son persistentes, es importante consultar al oftalmólogo para evaluar tratamientos personalizados y evitar complicaciones en la córnea”.
El ojo seco no es solo una molestia pasajera. Cuando no se trata, puede generar inflamación crónica y lesiones en la superficie ocular. “Detectarlo a tiempo permite intervenir antes de que el problema se vuelva permanente”, concluye la especialista.
En verano, cuidar los ojos es tan importante como proteger la piel del sol. Porque ver bien también es parte del bienestar.