A once años de la muerte violenta del fiscal Alberto Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, ex pareja del funcionario judicial, habló sobre el presente de sus hijas, el avance de la investigación y el impacto que el caso sigue teniendo en la vida institucional del país.
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En una entrevista concedida a Infobae, Arroyo Salgado aseguró que atraviesa este aniversario “en paz y tranquila”, con la certeza de haber hecho todo lo posible para acompañar y proteger a sus hijas tras la pérdida de su padre. “Mi principal misión desde aquel 18 de enero de 2015 fue darles contención, amor y herramientas para que crecieran sanas, íntegras y con valores”, expresó.
“Nunca dudé de que fue un homicidio”
La magistrada fue enfática al sostener que jamás consideró la hipótesis del suicidio. “Desde el momento en que supe que había un arma, entendí que a Alberto le había pasado algo”, afirmó. En ese sentido, ratificó que el fiscal fue asesinado y que el crimen estuvo vinculado de manera directa a su trabajo.
“Su asesinato fue obra de servicios de inteligencia locales, sin los cuales no hubiera sido posible”, sostuvo Arroyo Salgado, al señalar maniobras de borrado de información, alteración de registros y movimientos telefónicos que, a su entender, evidencian la intervención de personas entrenadas y con acceso a recursos específicos.

Conformidad con la investigación judicial
Arroyo Salgado se manifestó conforme con el rumbo actual de la causa, que está a cargo del juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano. Recordó que la Justicia ya determinó que se trató de un asesinato vinculado a la denuncia que Nisman iba a presentar por el Memorándum con Irán.
Si bien reconoció que todavía no se identificó a los autores materiales e intelectuales, consideró que la investigación “está bien orientada”, aunque admitió que las irregularidades iniciales dificultan llegar a todos los responsables.
El presente de Iara y Kala
Sobre sus hijas, Iara (26) y Kala (19), Arroyo Salgado destacó que lograron reconstruirse emocionalmente y que hoy viven con orgullo su apellido. “Viven orgullosas de ser Nisman, con admiración por la valentía del padre y el ejemplo que les dio”, remarcó.

Iara se recibió recientemente de arquitecta en la UBA, mientras que Kala finalizó el CBC y se prepara para estudiar Diseño de Indumentaria. Según contó su madre, ambas atravesaron situaciones incómodas en el ámbito académico por prejuicios vinculados a su apellido, pero lograron salir fortalecidas.
El legado de Nisman
Para Arroyo Salgado, el paso del tiempo terminó por revalorizar el trabajo del fiscal. “La realidad mundial actual le dio la razón a Alberto”, afirmó, al mencionar la situación en Venezuela, Irán y el alineamiento geopolítico de la Argentina en aquellos años.
En cuanto al legado, sostuvo que Nisman dejó una enseñanza clara: “Que todos somos iguales ante la ley y que incluso los máximos estamentos del poder deben rendir cuentas”. Y agregó que su ejemplo interpela a quienes ejercen la Justicia a actuar “sin miedo, con apego a la Constitución, las leyes y las pruebas”.
El rol del Gobierno nacional
Arroyo Salgado valoró el comunicado emitido por el presidente Javier Milei al cumplirse diez años de la muerte del fiscal, en el que se habló de asesinato. “Fue el primer presidente en ejercicio que tuvo el valor de homenajear a Nisman diciendo lo que dijo la Justicia”, señaló.
También recordó que nunca mantuvo una reunión con Milei y que su reconocimiento fue “una sorpresa satisfactoria”, ya que se basó en lo determinado por los tribunales.
Una herida que sigue abierta
Finalmente, Arroyo Salgado admitió que, aunque hoy vive con aceptación, el dolor persiste. “Uno tiene momentos de tristeza, de recuerdos que duelen”, confesó. Sin embargo, subrayó que el camino recorrido le permitió fortalecer su mirada como jueza, poniendo el foco en las víctimas y en la necesidad de una Justicia que escuche y dé respuestas.
“A once años, seguimos esperando que el asesinato de Alberto Nisman no quede impune”, concluyó.