Un grupo llegó alcoholizado y forzó una reja para ingresar mientras se dictaban clases. Autoridades ya habían advertido días antes sobre prácticas de este tipo.
Un episodio de tensión se registró en la Escuela Vélez Sarsfield de Arroyito, en la provincia de Córdoba, cuando un grupo de estudiantes del último año intentó ingresar por la fuerza al edificio tras reunirse previamente en la costanera del río. El hecho ocurrió en el marco de prácticas que —según describió el director del establecimiento, Mariano Acosta— se instalaron en los últimos años como "últimos días" informales de cursado.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
Acosta explicó a Cadena 3 que, aunque no se trataba del cierre oficial del ciclo lectivo, los estudiantes faltaron con autorización de sus familias. "Se reúnen en un lugar, en este caso la costanera, y luego se dirigieron a la escuela con la intención de ingresar a los fines de 'despedirse'", relató. Indicó además que estas dinámicas mostraron "una escalada muy fuerte en materia de violencia" en los últimos tiempos.
Según detalló, los jóvenes lograron cruzar una de las rejas y entrar al patio interno mientras el colegio funcionaba con normalidad. En ese momento había cursos de cuarto y quinto año en actividad, además de un primer año en clase de educación física. "Nuestros alumnos no son violentos, pero viniendo como venían de un lugar en donde seguramente habían consumido alcohol, sabemos que es así", manifestó el director.
Te recomendamos: Insólito accidente: un insecto provocó el vuelco de un auto en Córdoba
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron a Acosta utilizando un megáfono para intentar controlar la situación. "El megáfono carecía de utilidad, me lo lanzaron ahí en ese momento", aclaró.
El director también sostuvo que la escuela había anticipado el riesgo. "Tuvimos en septiembre una reunión puntual con las familias advirtiéndoles hacia dónde van este tipo de prácticas, que son habilitadas por las familias". También informó que esta misma semana enviaron un comunicado recordando la responsabilidad compartida y el protocolo ministerial vigente.
Acosta señaló que el problema trasciende a la institución. “Aquí hay habilitaciones por fuera de la escuela, consumos por fuera de la escuela, una dinámica que impacta en la escuela y que la escuela trata de poner en clave institucional, pero no alcanza cuando lo que debe funcionar por fuera no funciona", afirmó.
Consultado sobre los daños ocasionados, confirmó la rotura de vidrios y otros destrozos. "Es difícil de describir. Hasta el día de ayer estaban llorando en la escuela porque se terminaba un ciclo, y luego los ves fuera de sí frente a estas situaciones", expresó.
El director, egresado de la misma institución en 1991, comparó aquella experiencia con la actual. "Claramente que no rompíamos la escuela, y hasta hace un tiempo atrás tampoco lo hacían las promociones anteriores", dijo. Entre los factores que observa, mencionó "falta de límites, consumos habilitados y la masificación", elementos que —sostuvo— están resquebrajando el vínculo entre familias y escuela.
Acosta concluyó que estas conductas no responden a un contexto socioeconómico particular. "Son transversales. No tiene que ver con carencias ni vulnerabilidad. Eso lo hace más difícil de abordar".