Luego de la derrota, el DT de Talleres se expresó en sus redes sociales y le agradeció a todos los Xeneizes "por el cariño de siempre".
La eliminación de Talleres a manos de Boca dejó sensaciones encontradas para Carlos Tevez, pero nada opacó la emoción de su regreso a La Bombonera. Apenas comenzó su conferencia de prensa, tras la derrota de la T, el entrenador dejó una frase que se volvió a viralizar horas más tarde en sus redes sociales: “Mi sangre sigue siendo azul y amarilla”.
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El lunes, ya con la cabeza más fría, Tevez compartió en Instagram una imagen de la bandera que le dedicó La Doce minutos antes del partido. En la postal, volvió a citar su frase y sumó otra historia mostrando la plaqueta que recibió de manos de Marcelo Delgado como homenaje del club.
“Gracias a todos por el cariño de siempre”, escribió el Apache.
El afecto fue evidente desde el primer instante. Cuando Tevez pisó nuevamente el césped de La Bombonera —escenario que no visitaba desde 2022, cuando dirigió a Rosario Central—, el estadio estalló en una ovación que estremeció al propio entrenador. Tres años después, la casa lo recibió como lo que es: uno de los últimos grandes ídolos xeneizes.
Más allá del resultado, fue una noche especial para él y para los hinchas, que volvieron a recordarle por qué su historia en el club es imborrable.

En conferencia, el Apache también habló del presente de Leandro Paredes, quien regresó a Boca este año, y trazó un paralelismo con su propia vuelta desde Italia en un gran nivel futbolístico.
“Es similar la situación. Leo viene con otra cabeza como me pasó a mí. Disfruto de verlo con la camiseta de Boca. Me hace acordar a mi vuelta”, destacó.
Además, le dejó un deseo especial al mediocampista:
“Ojalá él pueda darle las mismas alegrías que yo le di a Boca. Si fueron muchas o pocas, eso lo decidirá la gente. Pero ojalá pueda”.
El regreso de Tevez dejó una certeza: la conexión entre el Apache y Boca está intacta. Los años pasan, los caminos cambian, pero la identificación mutua sigue tan fuerte como siempre.
Y como él mismo lo resumió, con una frase que retumbó en todo el mundo Boca: “Mi sangre sigue siendo azul y amarilla”.