El jueves 6 de agosto de 2020, Da Silva se presentó en la casa de su padre, ubicada en el barrio Las Leñas de Puerto Iguazú, armado con un revólver calibre 38.
Tras una breve discusión con su madrastra, Patricia Fixa Mereles, le disparó en la cabeza y la mató en el acto. La víctima tenía 30 años.
La detención del femicida se produjo tras una persecución de 40 kilómetros, en la que participaron varias patrullas policiales.
El caso llegó a juicio en mayo de 2022 ante el Tribunal Penal Uno de Eldorado, bajo la calificación de homicidio agravado por mediar violencia de género (femicidio) y portación ilegal de arma de fuego.
Durante el debate, el padre del acusado declaró que a su hijo “se le escapó el tiro”, sugiriendo que se trató de un accidente.
El 19 de mayo de 2022, casi dos años después del crimen, Da Silva fue condenado a prisión perpetua por femicidio por el Tribunal Penal de Eldorado. Sin embargo, su defensor oficial apeló el fallo y el Superior Tribunal de Justicia de Misiones ordenó que se fije una nueva condena.
El máximo tribunal provincial consideró que el caso no reunía las características de un femicidio y dispuso que se lo condene por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal.
A pesar de esto, dos de los tres jueces del Tribunal de Eldorado sostuvieron que el hecho ocurrió “en un contexto de violencia de género y desigualdad de poder”. Para ellos, se trató de “un conflicto familiar que terminó con una vida por motivos absurdos e injustificables”.
Actualmente, Yonatan Ariel Da Silva no tiene condena firme, ya que la causa sigue en revisión judicial.