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Opinión y Actualidad

Cristina, Rico McPato, coimas y la provocación de un juez italiano

Cuando Cristina ya era presidenta "también llevábamos los bolsos con dinero" a Olivos, declaró el ex chofer Oscar Centeno, autor de los cuadernos descriptos como "una bitácora de la corrupción".

24/11/2025

Por Silvia Fesquet
Para Clarín

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Fiscal extranjero especialista en el tema, allá por los 90, el hombre no salía de su asombro. “La corrupción cero no existe -decía- pero lo que impresiona de la Argentina son los montos: cuando en otros países puede llegar del 2% al 10% como máximo, acá es del 30%”. ¿Qué diría al enterarse de lo que se va ventilando en la causa de los Cuadernos de las Coimas?

Acusada de ser jefa de una asociación ilícita que se dedicó a la recaudación de fondos ilegales entre 2003 y 2015, Cristina Kirchner está obligada a escuchar la lectura de lo declarado por los distintos imputados, en total 87, entre 22 ex funcionarios y 65 empresarios. Conocidos ya o no, el tenor de los dichos impacta: se trata de una ex presidenta de la Nación, que, a falta de mejores argumentos, sigue  hablando desde su cuenta de X, de “opereta judicial”.

Los señalamientos a Cristina proceden tanto de los ex funcionarios públicos como de los empresarios. “En la época de Cristina también llevábamos los bolsos con dinero a Olivos”, aseguró el ex chofer de Roberto Baratta, Oscar Centeno, cuyas minuciosas anotaciones en cuadernos dieron origen a la causa.

A la muerte de Néstor Kirchner, convocado por Cristina, quien le exhibió las anotaciones del ex presidente en unos cuadernos, el ex secretario de Obras Públicas José López dice que la viuda le dijo: “Podés ser parte del problema o de la solución”. “A Cristina le conté todo: que había un sistema de recaudación con las obras viales, le conté el mecanismo...”, declaró el ex funcionario inmortalizado por el revoleo de bolsos con US$ 9 millones en un convento en plena madrugada. Sin instructivo claro al término de  la reunión, su jefe le diría después: “Tu contacto es Baratta”.

Juan Chediack, ex director de la Cámara de la Construcción, declaró en su  momento que, a partir del fallecimiento de Kirchner, “José López ganó más vuelo. El triángulo empezaba a ser Cristina, López, Clarens”.

El  financista y arrepentido Ernesto Clarens relató que las órdenes directas las recibía de Lázaro Báez o de José López, no de Kirchner (a quien llamaban Rico McPato) ni de Cristina, y que solía entregar lo recaudado a Daniel Muñoz, uno de los  secretarios del matrimonio. Clarens reveló ser quien se “ocupaba de cambiar los pesos por dólares en el mercado informal”. “El día que murió Néstor Kirchner, en el departamento de Juncal había US$ 60 millones”, declaró Claudio Uberti, ex funcionario y también arrepentido.

Mientras avanza la lectura de estas declaraciones, Cristina sigue provocando. Como si no estuviera presa sino gozando de una licencia en su departamento de San José 1111 no se cansa de subir fotos con las al menos 77 visitas que recibió en los últimos 80 días, desde la condena por corrupción en la causa Vialidad.

El colmo fue la reunión con nueve economistas, como si fuera una tarde de té con amigos. Pensar que el ex presidente de Francia Nicolás Sarkozy, con condena en apelación, estuvo en una celda de 12 metros cuadrados en la prisión de La Santé, con una ducha y un televisor pagado por él mismo, sin celular, con un teléfono fijo vigilado y permiso para recibir hasta tres visitas semanales de 45 minutos, además de las reuniones con sus abogados. Ahora han limitado las que puede recibir Cristina.

Por estos días, otros cuadernos, los de Miguel Calvete, amenazan con desatar otra tormenta, en la causa por presunta corrupción en Discapacidad, a partir de los audios de Diego Spagnuolo, ex abogado de Javier Milei, en los que aparecían salpicados Lule Menem y Karina Milei.

Años atrás, uno de los jueces del Mani Pulite italiano, que desbarató una impresionante red de corrupción con políticos, empresarios y funcionarios involucrados, decía que ese histórico juicio, en rigor, había servido para que los mecanismos de la corrupción se hicieran más sutiles. Planteaba que el tema no se resuelve con la justicia penal sino con educación. Y que una buena lección sería demostrar que ser honrado es más negocio que ser corrupto. Todo un desafío.