El exitoso exentrenador tocó los temas más variados en una extensa charla y respaldó fuerte la actualidad xeneize.
La Usina del Arte se convirtió en el escenario de una charla íntima y atrapante brindada por Carlos Bianchi, quien volvió a cautivar con su serenidad, claridad y anécdotas. El Virrey repasó su vida actual lejos de los bancos de suplentes, habló de su rutina y no esquivó temas vinculados a la actualidad futbolera.
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Bianchi contó que disfruta del tiempo en familia y mantiene hábitos simples: camina todos los días, lee el diario en papel y, cuando opta por la versión digital, lo hace en francés. “Desde el momento en que uno deja de trabajar, tiene que disfrutar de la familia… Si yo hubiera podido jugar toda la vida, lo hubiera hecho”, expresó ante un auditorio atento.
El exentrenador también analizó el juego moderno y recordó el último Boca–River, partido que observó con especial detenimiento. “Hasta el minuto 45 River tuvo el monopolio del juego; después del gol cambió el partido”, reflexionó. En paralelo, contó que en París solo asiste a partidos de Champions League, donde la paridad y el alto nivel lo siguen atrapando.
Su amor por Vélez, una vez más, apareció como un capítulo imprescindible. “Yo una vez dije que me sentía bostero… soy de Vélez. Uno se hace hincha de la camiseta que se pone”, recordó sobre su relación con el Fortín, que nació cuando se puso esa camiseta por primera vez a los 12 años.
Hubo espacio también para hablar de su admiración por Johann Cruyff y la camada que acompañó al neerlandés, con nombres como Hristo Stoichkov y Michael Laudrup. Y, por supuesto, Bianchi recorrió sus experiencias europeas en Atlético Madrid y Roma, donde convivió con planteles desbalanceados y dirigentes de fuerte impronta. Evocó al presidente romano Franco Sensi, a quien definió como “patrón”, y lo comparó con Mauricio Macri: “Macri cumplía su rol de presidente, no era un patrón… No hablábamos de fútbol y no venía a los entrenamientos”.
En un análisis del presente de los técnicos argentinos, Bianchi destacó los trabajos de Carlos Tevez, Guillermo Barros Schelotto y Mauricio Pellegrino, quien afronta una final. También mencionó su vínculo con Eduardo Domínguez, su yerno: “Hablo lo justo de fútbol, no quiero pecar de consejero”.
Uno de los momentos más celebrados de la charla se dio cuando explicó por qué no va a La Bombonera: “Por respeto al técnico que está trabajando… A Vélez voy porque es mi casa”.
Sobre la actualidad de Marcelo Gallardo, opinó que atraviesa una situación compleja y que “el primero que no la quiere vivir es él”. Y se deshizo en elogios hacia Lionel Scaloni, a quien calificó como “un muy buen técnico para la Selección”. También recordó cuando lo buscaron para dirigir la Albiceleste: “Tres veces me buscaron y las tres dije que no. Una fue en el 98: no hubiera agarrado Boca”.
Antes de cerrar, dejó un último mensaje sobre Boca y su relación con Juan Román Riquelme. “¿Si Román me invita a la Bombonera? Dejémoslo tranquilo, está en un buen momento. Con Román cruzamos un WhatsApp cada tanto. Nunca me ofreció nada. Ser dirigente de un club no es fácil y nunca quise serlo”, concluyó el Virrey, en una charla cargada de recuerdos, respeto y vigencia.