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Opinión y Actualidad

Karina Milei empoderada, Villarruel sin amnistía y el sueño americano

Hacia dentro del mileísmo interpretan que no hay interna porque la hermana del Presidente no tiene rival. Pese a la reunión cordial de Patricia Bullrich con la vicepresidente, la relación de la titular del Senado con el mandatario sigue rota.

17/11/2025

Por Walter Schmidt
Para Clarín

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No hay antecedentes en la política argentina de un pariente tan cercano al Presidente que, por momentos, haya ejercido más poder que el propio mandatario. La simbiosis entre Javier Milei y su hermana Karina Milei en el ejercicio del mando de un Gobierno, solo podría tener algún grado de similitud con la que ejercieron la pareja presidencial de Néstor y Cristina Kirchner.

Karina Milei no es la mano derecha de Javier Milei, es muchísimo más. Tomando al Gobierno como un cuerpo, el libertario maneja el hemisferio izquierdo del cerebro, el del pensamiento lógico y el lenguaje matemático; y ella el derecho, el de la intuición. Y cada uno maneja la mitad de ese cuerpo, que es la gestión.

“Nunca hubo una interna entre Karina y Santiago Caputo, porque son fuerzas  desiguales; es no conocer el rol y el poder de Karina”, buscó dar claridad un dirigente conocido de ambos. Aludía a la ofensiva en plena campaña electoral del caputismo en las redes sociales -con el Gordo Dan  como estandarte- contra el clan de Lule y Martín Menem, y contra el armador Sebastián Pareja. Esa tibia intentona terminó volando por los aires tras el contundente triunfo libertario en octubre.

Las Fuerzas del Cielo fueron y continúan siendo arrasadas por un poder real que dejó atrás el slogan anti casta para hacer política tradicional: acercamiento y negociación con los gobernadores a través de un político  con décadas de oficio como Diego Santilli; diálogo y búsqueda de votos en el Senado vía Patricia Bullrich con años de trayectoria política en diversas expresiones; cambios en el gabinete que afianzan la hegemonía karinista con Manuel Adorni como Jefe de los ministros; y el pie puesto sobre cualquier eventual ascenso de caputistas como el viceministro de Justicia, Sebastián Amerio, o la duda sobre la permanencia de Sergio Neiffert en la SIDE.

Tanto Santilli como Patricia Bullrich tienen buena relación con Karina, condición sine qua non para estar en el Gobierno, pero ninguno de ellos integra el círculo aúlico de la secretaria General de la Presidencia. No es fácil ganarse la  confianza de la hermana del presidente. Mucho menos después de ser cuestionada, puertas adentro del mileísmo, por el armado político en las  provincias y por las denuncias de presuntas coimas y corrupción a  través del audiogate de Diego Spagnuolo o el caso $LIBRA.

Quienes la conocen aseguran que hoy los candidatos de Karina para gobernar la Ciudad y la provincia de Buenos Aires en 2027 son Adorni y Pareja, en ese orden. Si bien dos años es demasiado tiempo, ya hay quienes fantasean con la fórmula Milei-Milei aunque sea complejo llevarlo a la práctica por la cercanía que prefieren tener los hermanos presidenciales; y la vicepresidente debe cumplir un rol en el Senado.

Allí, lejos, es dónde el Presidente y su hermana quiere que esté Victoria Villarruel. Quienes conocen a los protagonistas desde el inicio del proyecto "Milei Presidente" y luego, cuando asumieron en la Casa Rosada, afirman que Villarruel nunca aceptó someterse al mando de Karina porque consideraba que sólo Milei era su jefe, entre otras cuestiones, por haber sido elegido por el voto. La vice es una prueba del ejercicio del poder de Karina; fue mandada al ostracismo cuando comenzó a marcar disidencias y supuestos errores de gestión.

Ni siquiera el desembarco de Bullrich en el Senado, que mantuvo con Villarruel una reunión cordial, encerró algún intento de acercamiento de los Milei con la vicepresidente. No hay cambio en la relación que, en lo formal, culminará en el 2027.

Desde el año pasado, el Presidente y la vice no intercambian ni siquiera un mensaje de whatsapp. Y el 1 de marzo, por la apertura de las sesiones ordinarias, apenas cruzaron un saludo. Por eso no fue casual que Villarruel se negara a una foto con Bullrich: buscó bajar la expectativa sobre el encuentro de dos mujeres que habían mantenido fuertes cruces.

Durante  la reunión, Bullrich planteó cuáles eran sus objetivos en la Cámara Alta. Además de manejar el bloque, sumar la mayor cantidad de voluntades, incluidas las de los peronistas que responden más a los gobernadores que a Cristina Kirchner. Villarruel le explicó el funcionamiento de la cámara, para que no le reclamen luego lo que no puede hacer.

La  saliente ministra de Seguridad sabe que se enfrentará a una tarea titánica. Sobre todo porque, además de aumentar el respaldo de la oposición a los proyectos del Ejecutivo, deberá hacer equilibrio entre conformar con su tarea y actitud a Karina, y no entablar una guerra con Villarruel, de buena relación con todos, incluso con la oposición.

Big brother

El anunciado acuerdo comercial con los Estados Unidos, más allá que no se trate de un acuerdo de libre comercio, supone una nueva etapa en la  política exterior argentina, rodeada por un halo de permisibilidad de la sociedad y, por ende, de la política.

Históricamente, en los distintos sondeos sobre política exterior, se ha registrado un importante rechazo a cualquier posibilidad de alineamiento automático con la Casa Blanca. Sin embargo, las tan comunes expresiones como "vendepatria", "cipayo", "lamebotas" o "Braden o Perón" vigentes hasta hace una década atrás, parecen ya pertenecer a una era ideológica y cultural que dejó de existir en diciembre 2023. Sobre todo, porque hoy forman parte del vocabulario de discursos setentistas de dirigentes como Máximo Kirchner o el propio Axel Kicillof.

Ocurre que la intervención del Tesoro norteamericano para el sostenimiento del dólar y de las reservas, es interpretada como una suerte de garante que pocas veces la Argentina tuvo. A lo que se suma la posibilidad de que un acuerdo comercial redunde en algún beneficio para la golpeada economía.

Como describió en Clarín el especialista Guillermo Oliveto, el 70 por ciento de los argentinos viven entre la inestabilidad y la informalidad, y son los que reclaman una mejora en su calidad de vida. Pero también, en buena medida, han decidido acompañar con su voto al Gobierno, tal vez fantaseando en 2023 con la dolarización de la economía y, ahora, con que Donald Trump traiga el bienestar que los distintos gobiernos no han conseguido.

Los fracasos y las crisis económicas han obligado a la sociedad argentina a ser permeable a otras fórmulas, algunas en apariencia mágicas, pero detrás de la necesidad de volver a creer.

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