Corredor bioceánico. La autovía que pasa por la capital chaqueña se convirtió en un símbolo del deterioro de la infraestructura. Los baches, las cargas sin control y la falta de mantenimiento afectan al transporte y a la economía regional.
El deterioro de la ruta nacional 16 volvió a poner en el centro del debate el estado calamitoso de las vías que atraviesan el Chaco. A lo largo de los tramos que conectan la capital provincial con Puerto Tirol, el asfalto se encuentra visiblemente destruido, con grietas profundas, baches, piedras esparcidas sobre la calzada y banquinas erosionadas.
Durante un recorrido realizado por Diario Norte se registraron imágenes en distintos puntos críticos: el primer retorno que permite ingresar al camping de UPCP, donde los vehículos deben pisar la banquina o invadir el retorno para evitar los pozos; el retorno a la altura del Frigochaco, donde el constante tránsito de camiones cargados de metal agrava el desgaste del pavimento y el retorno posterior a Puerto Tirol, donde el panorama se repite con tramos irregulares.
Las causas del deterioro son múltiples, pero hay un factor que se repite: la falta de control de cargas. Por esta vía transitan a diario camiones con peso superior al permitido, lo que acelera la rotura del pavimento. Las reparaciones que se realizan son superficiales y los parches se deshacen en pocas semanas.
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El resultado es un escenario peligroso. Conductores particulares, transportistas y turistas se ven obligados a maniobrar entre baches y banquinas, exponiéndose a accidentes y roturas mecánicas. La situación se agrava en días de lluvia, cuando los pozos se llenan de agua y se vuelven invisibles.
Impacto en el comercio
La ruta 16 es parte del corredor bioceánico, y su deterioro afecta directamente la logística del transporte de cargas, incrementa los costos y provoca demoras en la entrega de mercaderías. El impacto también alcanza al turismo.
El estado de la ruta 16 expone una deuda estructural con la infraestructura vial del Chaco. Mientras el tránsito pesado sigue creciendo, los trabajos de repavimentación brillan por su ausencia. Cada parche es una solución efímera frente a un problema que demanda una intervención integral.