Fuerte rally en bonos, salto del Merval y calma cambiaria pese a la volatilidad inicial. Los activos financieros argentinos cerraron una semana extraordinaria, marcada por un fuerte optimismo luego del resultado electoral.
Por Pedro Chavez Atia (*) para Diario Panorama
La reacción del mercado fue contundente y tuvo impacto directo en los bonos soberanos en dólares, la bolsa porteña y las expectativas en torno al tipo de cambio. A diferencia de otras instancias electorales donde prevaleció la cautela, esta vez se observó un movimiento acelerado de recomposición de portafolios y una señal clara de mayor apetito por riesgo argentino.
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El tono general fue de marcado entusiasmo financiero tras los comicios, con una entrada significativa de flujos hacia activos locales y un reajuste de precios que sorprendió incluso a los operadores más optimistas. Este comportamiento no implica el fin de las incertidumbres políticas y económicas, pero sí refleja una pausa en la percepción de riesgo y un giro positivo en las expectativas de corto plazo.
Rally histórico en deuda soberana en dólares
La deuda argentina denominada en dólares vivió uno de los tramos más alcistas de los últimos años. Los bonos globales avanzaron en promedio 20,4% durante la semana, con máximos que superaron el 22% en los papeles de mayor duration. Entre los más destacados, los GD41 y GD35 lideraron las subas, acompañados por avances significativos en el GD46. La euforia se evidenció desde la primera rueda tras las elecciones, donde los bonos escalaron más de 17% en una sola jornada, y continuó a lo largo de la semana con incrementos adicionales.
Este comportamiento refleja una mejora en la percepción sobre la capacidad futura del país para sostener una hoja de ruta financiera más predecible, así como la expectativa de mayor disciplina macroeconómica y voluntad política para avanzar en acuerdos legislativos claves. No se trata únicamente de un movimiento técnico por recomposición de carteras, sino de una señal proveniente del mercado internacional y local que reconoce el impacto político del resultado.
La suba también estuvo acompañada por una compresión del riesgo país, que se redujo de manera acelerada a lo largo de las ruedas posteriores al voto. Aunque el dato puntual no se reproduce aquí para respetar los valores originales provistos, la tendencia fue claramente descendente, reflejando una mejora en la prima de riesgo argentina y un renovado interés por los títulos soberanos.
El Merval sube más de 50% en una semana y supera los USD 2.000
El índice accionario argentino tuvo un desempeño igualmente sobresaliente. En la última rueda avanzó 6,7% hasta alcanzar los USD 2.004, coronando una semana en la que acumuló un extraordinario salto del 51,4% en dólares. En términos mensuales, la ganancia fue del 74,5%, una cifra atípica incluso para el histórico nivel de volatilidad del mercado argentino.
Lo destacable no fue únicamente la magnitud del movimiento, sino su consistencia. A diferencia de otros rallies dominados por pocos papeles, esta vez el impulso se extendió a lo largo del panel líder, con fuerte interés comprador y recomposición en distintos sectores. Tras un período de incertidumbre marcado por la volatilidad política y económica, el mercado accionario respondió con una de las correcciones al alza más significativas de los últimos tiempos, reflejando expectativas de continuidad en un proceso de estabilización macro.
Además, el comportamiento mostró señales de madurez: luego del fuerte salto en las primeras ruedas, una toma de ganancias moderada no alteró el tono predominante de la semana. El mercado local se mantuvo firme incluso en un contexto internacional más débil, donde Wall Street registró bajas en algunas de sus principales referencias durante jornadas puntuales. El contraste entre el desempeño doméstico y el internacional reforzó la idea de que la dinámica fue impulsada casi completamente por factores internos.
El dólar oficial retrocede y se estabiliza tras una reacción inicial brusca
El tipo de cambio acompañó este proceso, aunque con movimientos menos abruptos que los bonos y acciones. Tras haber rozado el techo de la banda cambiaria el viernes previo a las elecciones, el dólar oficial se desplomó el lunes hasta $1.345 en las primeras operaciones. Sin embargo, con el correr de las horas la cotización volvió a tomar impulso y finalizó esa jornada en $1.435. Hacia el cierre de la semana, el tipo de cambio oficial se ubicó en torno a $1.445, con una caída acumulada del 3,2% respecto al viernes anterior.
El movimiento cambiario respondió tanto al efecto sorpresa del resultado electoral como a factores puntuales, entre ellos el ajuste del bono dólar linked y la liquidación asociada a operaciones de futuros. Aun con estas particularidades, el comportamiento del dólar mostró un escenario más ordenado que en otros procesos electorales recientes, sin episodios de estrés extremo ni intervención forzada a gran escala.
Esta moderación cambiaria, en un contexto que suele estar asociado a mayor demanda de cobertura, fue leída como una señal de mayor estabilidad macro y coordinación entre frentes fiscales y monetarios, al menos en el corto plazo.
Señales políticas y gobernabilidad
El clima financiero además estuvo acompañado por gestos políticos relevantes. El encuentro del Poder Ejecutivo con gobernadores para avanzar en una agenda vinculada al equilibrio fiscal fue recibido como un paso en dirección a un diálogo institucional más fluido. El tono de la reunión y los comentarios posteriores reforzaron la idea de un posible alineamiento para encarar definiciones económicas estructurales.
Si bien aún resta observar la capacidad concreta de implementar medidas, el hecho de que se haya priorizado una instancia de consenso contribuyó a sostener el optimismo del mercado.
Un cierre de semana que marca un punto de inflexión
El desempeño financiero de los últimos días dejó un mensaje claro: el mercado argentino reaccionó con fuerza al resultado electoral y revalorizó activos locales de manera transversal. Bonos, acciones y tipo de cambio acompañaron una dinámica donde predominó el reposicionamiento, la recuperación de precios y la expectativa de continuidad en el proceso de normalización económica.
Esto no implica ausencia de riesgos. El desafío será sostener la estabilidad una vez que el efecto inicial del resultado político se diluya y la agenda económica vuelva a concentrar la atención. El foco estará en la consolidación fiscal, la hoja de ruta monetaria, la coordinación con el Congreso y la evolución de las reservas. Pero el punto de partida es ahora más favorable, con un mercado que ingresó a una etapa distinta y más constructiva.
La próxima etapa exigirá definiciones concretas, pero la señal inicial fue contundente: los inversores reabrieron el crédito al riesgo argentino y el país logró uno de los mejores períodos financieros de su historia reciente en apenas una semana.
(*) Por Pedro Chavez Atia AP 2057 – Comisión Nacional de Valores (CNV) – República Argentina.
Aclaración: El objetivo del presente es brindar a su destinatario información general, y no constituye, de ningún modo, oferta, invitación o recomendación para la compra o venta de los valores negociables y/o de los instrumentos financieros mencionados en él.