Según estimaciones de economistas, el Tesoro argentino, el Banco Central y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos realizaron fuertes inyecciones de divisas para sostener la banda cambiaria y frenar la escalada del dólar en el mercado oficial.
En medio de la presión cambiaria previa a las elecciones, el Gobierno argentino y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos intervinieron con más de US$5000 millones en las últimas semanas para contener el avance del dólar y sostener la estabilidad del esquema de bandas vigente desde abril.
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Aunque las operaciones no fueron informadas oficialmente, los cálculos de analistas financieros reflejan la magnitud de la estrategia conjunta entre el Banco Central (BCRA), el Tesoro nacional y el organismo estadounidense.
Desde el 15 de septiembre, el Gobierno habría inyectado más de US$3200 millones en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), de los cuales unos US$2100 millones provinieron del Tesoro nacional, según precisó el economista Amílcar Collante.
Por su parte, el Departamento del Tesoro de EE.UU., bajo la conducción de Scott Bessent, habría comprado pesos argentinos por un total de US$1800 millones desde el inicio de las intervenciones, lo que elevó el monto total de la asistencia a más de US$5000 millones, de acuerdo con estimaciones de Fernando Marull.
La maniobra buscó evitar un salto abrupto en las cotizaciones que rompiera el esquema de flotación acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese contexto, el dólar mayorista llegó a rozar este miércoles el límite máximo de la banda, ubicado en $1491,56, mientras que en el Banco Nación la divisa superó los $1500.
Solo en esa jornada, el Tesoro estadounidense habría volcado alrededor de US$500 millones al mercado, según estimaciones privadas, tras la venta de US$45,5 millones del BCRA el martes para frenar el avance de la divisa.
Las intervenciones reflejan la preocupación del Gobierno por mantener la estabilidad cambiaria en las semanas previas a los comicios, en un escenario marcado por la volatilidad financiera, la menor oferta de divisas del agro y la persistente demanda por cobertura en dólares.