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Opinión y Actualidad

Crítica de "Por todo lo alto"

El cineasta francés habla de la muerte, la familia y reflexiona sobre el estado de las clases populares de su país, marcadas por la crisis económica y la falta de posibilidades laborales en esta comedia dramática que protagonizan Benjamin Lavernhe y Pierre Lottin.

03/04/2025

Por Beatriz Martínez
Para Fotogramas

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En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a que se promocione cierto tipo de producciones francesas como si se tratara del acontecimiento de la temporada. Es cierto que, desde los tiempos de películas como 'Bienvenidos al Norte', que lograron expandirse fuera de sus fronteras al descubrir lo rentable que era hacer humor con las diferencias culturales, parece que la comedia francesa se erigió como una especie de fenómeno sociológico capaz de generar 'hits' de forma inmediata. Sin embargo, dentro de esa categoría encontramos películas que, a pesar de conectar con el público no se ajustan precisamente a esa categoría un tanto burda, ya que su mecanismo resulta mucho más elegante y refinado. Ese es el caso de 'Por todo lo alto', la nueva obra de Emmanuel Courcol, que arrasó en las puntuaciones del público en el pasado Festival de San Sebastián, pero que se aleja de las llamadas 'fórmulas de éxito' proponiendo una historia tan humana como sensible, pero nunca sensiblera, y que siempre elude los recursos facilones con los que se suelen construir buena parte de estas películas.

La historia comienza con un famoso director de orquesta que descubre, prácticamente a la vez, que está enfermo y que fue adoptado por una familia con recursos, mientras que su hermano pequeño se mantuvo en un entorno de precariedad. Ambos se conocerán y, a pesar de las diferencias, descubrirán que los dos tienen una predisposición natural por la música, aunque uno sea famoso y el otro toque un instrumento en una banda local. La película se beneficia por el estupendo trabajo de los dos protagonistas, Benjamin Lavernhe y Pierre Lottin que irán creando lazos fraternales de forma muy delicada. Al mismo tiempo, el director, además de hablar de la muerte o la familia, también reflexiona sobre el estado de las clases populares de su país, marcadas por la crisis económica y la falta de posibilidades laborales y compone una película repleta de dignidad y valores que encoge por dentro sin necesidad de recurrir a la lágrima fácil.

Para aquellos que quieran reír y llorar con una historia repleta de hallazgos.

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