El ex jefe de Gobierno recordó los duros momentos que pasó tras su traspié electoral. “Estoy en proceso de desobsesionarme con la presidencia. Mi vida fue un plan, era presidencia o muerte, pero ese no es el único lugar. Me puede tocar ayudar desde otro lado y estoy dispuesto”, manifestó.
La carrera política de Horacio Rodríguez Larreta tuvo un quiebre abrupto en las elecciones de 2023, cuando Javier Milei ganó la presidencia de la Nación. El hombre que se habría preparado toda su vida para ser jefe de de Estado llegó a los comicios como un candidato con serias aspiraciones, pero ni siquiera pudo superar la interna de PRO y se quedó afuera del poder de manera repentina. Luego de 16 años como un referente de la administración de la Ciudad de Buenos Aires -8 de ellos como jefe de Gobierno-, al entonces alcalde le falló la hoja de ruta para llegar a la Casa Rosada y tiempo después también tuvo que ceder el control del distrito porteño.
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A casi un año y medio de ese traspié político, Larreta anunció que volverá al ruedo como candidato por la Ciudad de Buenos Aires. Y en ese marco se permitió reflexionar sobre los momentos durísimos que vivió tras la derrota electoral, que lo obligó a hacer un replanteo de su vida.
“Tuve un proceso personal de acomodarme al golpe que recibí. Yo estaba convencido de que iba a ser presidente desde los diez años. El golpe fue muy fuerte y no me lo esperaba”, recordó esta mañana en una extensa entrevista que le dio a Radio con Vos, en la que también repasó un dolor particular. “Nadie me invitaba a nada (...) La primera soledad, en mi caso, la más fuerte, fue la de perder el poder. Y ayer cuando dije que tenía ganas de volver ya empezaron a llamar. Empiezan a aparecer, el teléfono volvió a andar...”.
En ese contexto de autoanálisis, Larreta amplió: “Yo estaba convencido. Si dos años antes vos preguntabas quién iba a ser presidente de la Argentina, ¡¿quién iba a ser?! Todos decían que iba a ser yo". Y luego de esa especie de introducción, diagnosticó: “Yo no pude manejar el tema de ser el ganador muy temprano, eso de que dos años antes ya ganaste”.
En la misma sintonía, el ex jefe de Gobierno hizo una analogía con el deporte: “En el fútbol dicen que el peor resultado es ir ganando 2 a 0 al final del primer tiempo porque te vas metiendo para atrás, te haces conservador. Si ya gané, no hagamos olas, que nos apoyen todos. No vayamos a un debate. ¿Para qué arriesgar? Además, sos el muñeco a voltear... Todos me pegaban a mí. Yo no respondía y llega un momento que la gota horada la piedra... Y me pasó un poco“.
De todos modos, Larreta aseguró que está satisfecho por la forma en la que viene atravesando este proceso que considera de aprendizaje: “Yo siempre decía, ‘bueno, cómo será el día después (de una eventual derrota)’. Hasta que llegó esa sensación de vacío, de desconcierto, de para dónde arranco. Y estoy orgulloso de mí, contento porque logré un sano equilibrio entre no decir, ‘fue todo culpa mía, me pego un tiro porque soy un boludo que perdió una elección imperdible’. Ni pensar que (perdió) porque se da un contexto mundial en el que que todos estos fanáticos de derecha ganan. Si tomo ese segundo camino, no aprendo nada”.
De inmediato llegó una frase autocrítica sobre su personalidad o su modo de manejarse en campaña: “A mí me decían que era un robot. Los de lo de Milei me dicen que soy un alienígena. No sé todas esas cosas, pero estaba muy... seteado, no sé si la palabra es coacheado”.