Además, habló de su “enemistad” con el juez Julián Ercolini y apuntó contra una presutna falta de “condiciones éticas” del fiscal Ramiro González para “involucrarse en este caso”.
El expresidente Alberto Fernández volvió a negar las acusaciones por violencia de género a su expareja Fabiola Yañez después de su presentación en Comodoro Py de la semana pasada. Además, habló de su “enemistad” con el juez Julián Ercolini y apuntó contra una presutna falta de “condiciones éticas” del fiscal Ramiro González para “involucrarse en este caso”.
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En una entrevista que le concedió a Perfil, Alberto Fernández rechazó que le haya pegado una patada en la panza a Yáñez en momentos en que, según las acusaciones, podía haber estado embarazada: "En mi vida hice algo parecido a eso, quien me conoce sabe. No tengo la menor idea cómo ocurrió. La verdad es que no tiene nada que ver con mi conducta eso".
A su vez, el expresidente volvió a cuestionar a los medios de comunicación: “Creo que efectivamente le han hecho un daño psicológico enorme (a Yañez). Pero es una cosa delirante pensar que yo le puedo haber pegado y pateado en el piso estando embarazada, es una cosa dantesca. Creo que no ha tomado dimensión de lo que está diciendo”.
Alberto Fernández dijo que la convivencia con Yañez en la residencia oficial de Olivos, durante su presidencia, fue “buena, con problemas, con dificultades”, que vinculó con la presunta adicción al alcohol de la ex primera dama. El ex titular del PJ planteó: “Esas dificultades de salud que Fabiola atravesaba, y atraviesa, son problemas que hacen muy difícil la vida para el que acompaña”.
El expresidente dijo que hubo “momentos difíciles” en el primer año de convivencia en Olivos, “siempre producto de lo mismo”, y que hubo un “punto de quiebre” con “la famosa foto de la comida de Olivos”, en relación a la fiesta de cumpleaños de Yañez en la residencia oficial en plena cuarentena estricta por la pandemia de coronavirus, en 2020.
El extitular del PJ dijo: “Hubo un momento en que Fabiola desapareció de Olivos, desapareció del radar de la custodia. Yo la llamaba, ella me decía que estaba en la casa de una amiga. Llamaba a la amiga, me decía que no estaba con ella. Y ese día le dije a la custodia, ‘retírense’ y le dije a ella, “no vuelvas a Olivos, ándate a vivir a Puerto Madero, en estas condiciones es imposible”.
El expresidente planteó: “Durante cinco días pidió por mí, lo llamó muchas veces al intendente de Olivos, Daniel Rodríguez, pidiéndole que por favor intercediera ante mí para que ella pudiera volver. Y la verdad es que otra vez está el dilema de lo humano y de lo funcional. Desde lo humano sentía que la estaba dejando en una situación de mucho desamparo y por eso accedí a que volviera”.
Además, volvió a cuestionar al juez y a fiscal de la causa en la que se lo investiga por violencia de género: "Tuve circunstancias de mucha amistad y circunstancias de profunda enemistad (con Ercolini), que es lo que tenemos hoy en día. Y por más que él lo niegue, esto es público y notorio. Lo sabe todo el mundo".
El expresidente explicó por qué no respondió las preguntas de Ramiro González: “El fiscal es una persona que representa a la sociedad. Él debe cumplir con mandatos que tienen que ver con la objetividad y la equidistancia entre las partes. O sea, un fiscal no puede desatender las pruebas que benefician al acusado. Este fiscal es un fiscal que no está en condiciones éticas de juzgar ni de involucrarse en este caso”.
Alberto Fernández agregó: “No creo en la imparcialidad del juez y creo que el fiscal, a su vez, ha usado esta causa para tapar problemas propios que tiene en su familia, o para limpiar su imagen por problemas que ha tenido en su familia”.