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El Reino Unido nacionaliza sus trenes 30 años después de una privatización

El Gobierno laborista empieza a retomar el control de las rutas operadas por empresas privadas, que ya están muy subvencionadas y tienen monopolios en una red cara y plagada de retrasos, cancelaciones y fallos de infraestructura.

13/12/2024

Un viaje de cinco horas en un tren directo de Londres a Edimburgo que se convierte en una odisea de más de 11 horas con paradas en varias estaciones y se resuelve pidiendo taxis para cientos de pasajeros. Otro trayecto en tren desde Cornualles que acaba en un colectivo en el que el conductor admite que va en dirección contraria después de la insistencia de los pasajeros. Cientos de personas esperando en una estación sin servicios.

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Son algunos de los ejemplos más llamativos de caos ferroviario que han sido noticia, pero la rutina diaria en el Reino Unido consiste en trenes cancelados y/o retrasados donde los pasajeros van de pie después de haber pagado el billete más caro de Europa. La renacionalización de los trenes, que acaba de emprender el nuevo Gobierno laborista de manera sistemática, ofrece ahora alguna esperanza de mejora del servicio.

Los 80 kilómetros que separan Londres de Oxford son un ejemplo de servicio lento y caro, con una hora de viaje en tren y unos 50 euros de billete sin derecho a asiento reservado en Great Western Railways (GWR), la compañía con los precios más altos de Europa en el ranking de 27 empresas del informe recién publicado de Transport and Environment (T&E), un grupo de defensa de los derechos de los pasajeros. Las últimas tres compañías ferroviarias de este listado son de trenes que operan en el Reino Unido, que también salen mal parados en otras medidas como la fiabilidad del servicio.

La peor operadora de este ranking es Eurostar, el tren que conecta el Reino Unido con Francia y Países Bajos, que ha aumentado sus precios y ralentizado su servicio en parte por el impacto del Brexit. Los planes de más competencia en esta ruta han quedado congelados por los controles extra y la falta de inversión del lado británico para conectar esta línea con otras. El Gobierno conservador de Rishi Sunak suspendió el año pasado el único gran proyecto de alta velocidad del país después de 20 años de obras. La mejor operadora de Europa en este informe es Trenitalia.

En el Reino Unido, el caso de GWR es parecido al de otras operadoras: una empresa de propiedad privada y que tiene el monopolio de la ruta cuya explotación le concedió el Estado: ninguna otra compañía hace el trayecto entre la estación del centro de Oxford y la de Paddington, en Londres, y así no hay competencia de precio o de servicio. La alternativa entre la ciudad universitaria y la capital es el tren más lento y más pequeño de Chiltern Railways, otra compañía que llega a otra estación de Londres y que también tiene el monopolio de su trayecto.

Se trata de dos empresas privadas, pero que en la práctica mantiene el Estado. Existen varios tipos de ayudas, pero uno de los más frecuentes en los últimos años es el pago de la estimación de venta de billetes en un año normal. Es una manera de asegurar los ingresos, según un plan de subvenciones que el Gobierno conservador de Boris Johnson instauró en la pandemia, cuando cayó el número de pasajeros primero por el cierre de las oficinas y luego por las nuevas dinámicas del trabajo en remoto.  

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