Revista Sexualidad

Petting, la técnica sexual que redescubre el placer

Explora las zonas más sensibles para disfrutar más allá del coito. Era una práctica entre adolescentes, pero empieza a ser tendencia entre adultos y personas maduras que reactivan su intimidad.

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13/08/2020 -

Caricias, masajes, susurros, abrazos son protagonistas de esta práctica sexual que puede darse con frecuencia entre adolescentes, pero cada vez más entre adultos que la incorporan en sus parejas con años de relación. El encuentro puede empezar por encima de la ropa y seguir hasta el sexo oral. Por las dudas, siempre es importante tener anticonceptivos seguros y eficaces a mano, por si acaso.

"Cuando se dice sexo, para algunas personas es hablar de genitalidad. Pero el cuerpo está lleno de zonas erógenas, que también pueden dar mucho placer: el cuello, la espalda, la nuca y detrás de las rodillas. Cada persona tiene sus propias áreas sensibles, hay que descubrirlas", responde a Con Bienestar la sexóloga y psicóloga Viviana Wapñarsky (M.N. 24.433).

En una pareja, el paso del tiempo va dejando atrás gestos sencillos pero efectivos como el beso apasionado. El "petting" da lugar a largas sesiones que incluyen esos besos y suman además miradas, fricciones, sexo oral, masturbación y todo lo que alimente una excitación intensa.

"Para tener buenos momentos, no hay que limitarse a la penetración. Lo sabemos sobretodo en las parejas sexuales mujeres, donde la penetración no forma parte necesariamente de la actividad sexual", explica la especialista.

El "petting" se recomienda en algunas terapias sexuales. Puede ayudar a parejas a solucionar problemas como la anorgasmia (inhibición del orgasmo) y escasez de deseo sexual, o a las mujeres con vaginismo que no pueden ser penetradas pero igual pueden tener orgasmos.

Ofrece un abanico muy amplio, de forma que ambas partes pueden desde meterse la mano por debajo de la ropa hasta realizarse caricias en los genitales estando totalmente desnudos, comenta la especialista. "Si bien la penetración genera muchísimo placer, tanto en hombre como en mujeres, es bueno explorar las otras zonas que tenemos para disfrutar y sentir", sugiere la sexóloga.

Las zonas erógenas

Los resultados de la investigación Zonas erógenas y organización cortical somatosensorial, determinó que las zonas erógenas femeninas, establecidas según el grado de sensualidad con una puntuación del cero al diez, se encuentran el clítoris (9,1), la vagina (8,4), los labios (7,9), el cuello (7,5), los pechos (7,3), los pezones (7,3), la parte interna de los muslos (6,7), la nuca (6,2), las orejas (5) y, finalmente, la cola (4,7).

En el caso de los hombres la clasificación no difiere demasiado más allá de la intensidad. En primer lugar se encuentra el pene con una puntuación de nueve sobre diez, seguido de los labios (7), los testículos (6,5), la parte interna de los muslos (5,8), el cuello (5,6), los pezones (4,8), el perineo (4,8), la nuca (4,5) y las orejas (4,3).

Experimentar el "petting" también puede brindar un mayor conocimiento del cuerpo y de los gustos sexuales de la pareja. Incluso con esta práctica desaparece casi por completo la ansiedad propia de las relaciones sexuales, en las que en ocasiones las parejas se ven obligadas de algún modo a llegar al orgasmo.

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